martes 27 de diciembre de 2011

"Resituando las dudosas terapias alternativas"

Artículo publicado en el diario EL PAIS el 27 de diciembre de 2011
Reyes Rincón y Aurora Muñoz Lara

Aliviar un dolor cervical con un masaje en los pies, combatir mediante acupuntura unas migrañas que se resisten a todos los medicamentos o paliar los síntomas de un ataque de asma con gotas de un remedio homeopático. Puede que usted sea más partidario de la medicina tradicional y nunca se le haya ocurrido prestarse a estos tratamientos. Pero el 23,6% de la población ha utilizado alguna vez terapias alternativas, principalmente yoga, acupuntura y quiromasaje, según un estudio del Observatorio de Terapias Naturales (en el que se integran varias sociedades de profesionales de esta materia) de mayo de 2008.

Un informe que acaba de publicar el Ministerio de Sanidad constata el auge de estos tratamientos y advierte de la falta de estudios científicos que avalen su eficacia en la mayoría de los casos. Pero entonces, ¿a qué se debe su éxito?

El propio informe relativiza las dudas en torno a estas técnicas. “Pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia”, señala el texto, que admite que “muchos pacientes refieren cierto grado de satisfacción” por la mejoría de los síntomas o en su calidad de vida.

Esta afirmación es compartida por la mayoría de los expertos y profesionales que aplican dichos tratamientos. “Hay estudios que demuestran que la acupuntura es eficaz para tratar cefaleas, náuseas y vómitos como los causados por la quimioterapia, dolor facial o dental. Pero hay otros problemas como la fibromialgia o el insomnio donde no hay grandes evidencias, lo cual no quiere decir que sea ineficaz”, sostiene Juan Antonio Guerra, médico con amplia experiencia en acupuntura y que actualmente dirige el Plan Andaluz de Atención a Personas con Dolor.

En Andalucía hay 12 unidades públicas en las que se aplica regularmente la acupuntura. Unas están en hospitales y otras en centros de salud. Jorge Vas, médico de familia de 54 años, atiende desde hace 15 la del centro de salud de Dos Hermanas (Sevilla), por la que pasan cada día entre 35 y 40 pacientes. La acupuntura no está incluida en la cartera de servicios de la sanidad pública, por lo que se ofrece “a modo de pilotaje” a aquellos pacientes a los que se considera que les puede beneficiar.

Hasta la consulta de Vas llegan derivados por otros médicos de familia o especialistas. “Antes venían muchos pacientes en los que habían fracasado otros tratamientos, pero los compañeros están viendo la eficacia de la acupuntura y cada vez nos llegan más como primera instancia”, cuenta. Algunos pacientes los rechazan. “Pero son los menos. La mayoría está muy agradecido porque lleva tiempo sufriendo dolores crónicos y está saturado de dolor y de fármacos”, asegura Vas.

Entre todas las llamadas terapias alternativas, la acupuntura es sobre la que se han hecho más ensayos científicos que avalan sus beneficios para determinadas dolencias. El estudio de Sanidad recoge 139 técnicas distintas y sobre la mayoría no se han hecho estudios. “Solo muy recientemente se ha visto la necesidad de aplicar a estas técnicas los ensayos que habitualmente se hacen. No es fácil protocolizar todo como con los medicamentos. En técnicas como la acupuntura depende mucho de la capacidad de la persona que pone las agujas, por ejemplo. Por eso hay ensayos con resultados muy heterogéneos”, explica Jesús González, de la Agencia de Evaluación de Técnicas Sanitarias del Instituto de la Salud Carlos III.

Los que viven de estas terapias, sobre todo los homeópatas, sostienen sin embargo que hay evidencias suficientes para garantizar su eficacia. La Asamblea Nacional de Homeopatía, órgano de representación de “la mayor parte de los médicos homeópatas españoles”, lamenta en una carta remitida a este periódico que el informe sobre terapias naturales elaborado por el Ministerio de Sanidad solo haya tenido en cuenta una parte muy reducida de estos trabajos.
“En muchos de los estudios y meta-análisis no contemplados por el Instituto Carlos III (más de 200 artículos publicados en revistas de referencia) se demuestra repetidamente que la homeopatía funciona como método terapéutico y con un efecto superior y distinguible del placebo”, asegura la asamblea.

Uno de los objetivos del estudio de Sanidad era evaluar la necesidad de hacer una regulación específica sobre estas terapias. El equipo de trabajo que elaboró el informe —con representantes del ministerio, el Carlos III y varias comunidades autónomas— se mostró bastante a favor de regular aquellas que tienen más relación con la salud (como la acupuntura y la homeopatía) y de aparcar por ahora las que están más enfocadas al confort o el bienestar, explica Raúl López, técnico de la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria de Andalucía, que ha participado en el estudio. “La regulación ayudaría a que el ciudadano se sienta seguro al acceder a estos tratamientos”, argumenta López.

De plantearse, esta regulación debería abordar también el ejercicio profesional de las llamadas terapias naturales. Miquel Vilardell, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, que cuenta con secciones específicas de homeopatía y acupuntura, no duda de que estos tratamientos tienen que estar siempre “liderados” por médicos. “Quien tiene competencia para hacer diagnósticos es el médico. Otra cosa es la práctica y ahí no veo especial problema en que se ejerza por personas con formación en esas técnicas, pero siempre supervisados por médicos”, dice Viladrell. La importancia del diagnóstico es advertida por todos los médicos consultados para este reportaje.

Pero los profesionales que no tienen formación sanitaria no opinan lo mismo. “Estos médicos de hoy han aprendido la homeopatía o la acupuntura de profesionales no médicos. Y ahora quieren que sean ellos quienes enseñen. Ellos estudiaron en escuelas no regladas con profesores no sanitarios”, apunta la presidenta de la Asociación Española de Terapias Naturales y No Convencionales, Rafi Tur.

Casi todos los llamados terapeutas se forman en escuelas privadas, en España o en el extranjero, la mayoría de las cuales ofertan titulaciones que no están homologadas en nuestro país. “Algunas han ido adquiriendo prestigio y son reconocidas por los profesionales como referencias de buena formación. Nos hemos autorregulado porque no nos han dado otra opción”, sostiene Tur, que aboga por que existan grados universitarios oficiales sobre estas materias o Formación Profesional de grado superior.

Esta meta se está topando con grandes detractores. Uno de ellos es Fernando Frías, abogado y vicepresidente de Círculo Escéptico, contrario a que la formación y la investigación sobre las terapias alternativas se lleve a cabo en los campus. “La Universidad no puede legitimar estas disciplinas seudocientíficas basadas en creencias y supersticiones. Va en contra de los fundamentos de esta institución, que debe promover el pensamiento crítico” afirma tajante. “Lo que ocurre es que están de moda. Los cursos sobre terapias naturales tienen una salida comercial muy lucrativa que aprovechan con las matrículas”, añade.

Frías ha extendido su reclamación por Internet en lo que ha llamado La lista de la vergüenza, un blog donde recoge los cursos de terapias naturales que se ofertan en facultades de toda España. Entre ellos cita el de Especialización en aplicaciones terapéuticas del qi-gong, de la Universidad de Alcalá de Henares, y otro de Especialización en homeopatía, de la Universidad Pública de Navarra. Más de 2.000 personas han votado ya en Actuable, una web de participación ciudadana, para que se retire este último seminario.

No sería la primera vez que los internautas dictaran sentencia. Una campaña en la misma página tumbó en la Universidad de Girona un curso de Salud y armonía del hábitat que se iba a impartir a 30 alumnos durante 120 horas a cambio de 1.175 euros por cabeza.

Eloy Echeverría, director de pedagogía del Centro de Enseñanza y Desarrollo de la Homeopatía (CEDH), es el encargado de preparar el temario de estos cursos. Lanza un mensaje a los descreídos: “Tener un arma terapéutica más en la mano es una ventaja para cualquier profesional. Llevo ejerciendo terapias alternativas desde 1995 y animo a mis colegas a que busquen en ellas un método seguro que minimiza los riesgos. Los medicamentos homeopáticos no tienen efectos secundarios y están indicados para bronquitis en bebés, amigdalitis con repetición y dolores lumbares, entre otras muchas dolencias”.

Peter Schmidt, presidente de la Asociación Española de Pacientes de Homeopatía (AEPH), se ha sometido a estos tratamientos “desde la cuna”. “En 1947, cuando tenía dos años, me salió un forúnculo que los médicos eran incapaces de curarme”, cuenta. “En Alemania no había apenas fármacos después de la II Guerra Mundial y la infección se estaba poniendo fea. Mi madre conoció a un médico que le hablo de los medicamentos homeopáticos y gracias a eso me curé”.

Albert Jovell, el presidente del Foro Español del Paciente, se muestra escéptico: “Nosotros siempre hemos mantenido una postura firme contra las pulseras mágicas, los curanderos y las leches con efectos no demostrados. Este es el mismo caso. Un paciente no puede sustituir la medicina oficial por un placebo porque ese abandono podría poner en riesgo su salud”.

La mejor prueba de la eficacia de estos tratamientos reside, según Rafi Tur, la presidenta de APTN-Cofenat, en la satisfacción de los pacientes. “El usuario no es tonto. Si más de 60.000 profesionales trabajamos en esto y se siguen abriendo consultas es porque dan resultado. Esa es la mayor prueba de que estas terapias funcionan. Si fuese un placebo, ¿cree que muchos médicos la estarían recomendando?”, pregunta.

Al contrario de lo que ocurre en otros países, en España la gran mayoría de estas terapias solo se ofrecen en consultas privadas. “Tal y como está montada la medicina pública en nuestro país, los homeópatas estamos marginados”, asegura Isidro Lara, representante en Europa de la Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH), que lamenta que, al estar fuera del sistema público, muchos ciudadanos no pueden recurrir a estos tratamientos. Lara sitúa el precio de una primera cita (de una o dos horas de duración) para la evaluación del paciente, entre los 80 y 130 euros. Las revisiones (de 15 a 45 minutos), pueden costar desde 40 a 100 euros.

© EDICIONES EL PAÍS, S.L.
Foto: SHUGO TAKEMI (CORDON PRESS)

miércoles 2 de noviembre de 2011

El Tuina puede mejorar los síntomas en el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

Artículo escrito por Chad Dupuis en octubre de 2011 para yinyanghouse.com

Aunque muchos terapeutas (sobre todo en occidente) lo han infrautilizado, el tuina es un conjunto de técnicas esenciales dentro de la medicina China. Según nuestra experiencia clínica, es crucial para las afecciones que cursan con dolor pero también para muchas patologías sistémicas como son las enfermedades autoinmunes en general o en concreto el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). En clínica hemos visto resultados tremendos con Medicina China para pacientes con SFC pero las respuestas varían en función de las técnicas utilizadas y el conjunto de síntomas del paciente.

Para entender mejor la eficacia del Tuina en pacientes con SFC, investigadores del Departamento de Tuina adjunto al Hospital Yueyang de Medicina China y Occidental Integradas de Shangai, han utilizado análisis eléctricos del músculo esquelético y una escala de marcadores del dolor crónico para evaluar los efectos.

En este estudio, los investigadores trataron a 32 paciente con SFC y un grupo de control de otros 30 pacientes que encajaban con la edad, el sexo, la altura y el peso de los pacientes con SFC. Los pacientes fueron sometidos a pruebas preliminares, incluida una escala de marcadores del dolor y un chequeo de los niveles de la actividad muscular con electromiografias superficiales en el bíceps, el cuadriceps, la cintura y los músculos de la espalda.

El grupo de pacientes con SFC mostró inicialmente lecturas más elevadas en la cintura y los músculos de la espalda que el grupo de control. La frecuencia mediana no cambio después del tratamiento con Tuina pero los marcadores del dolor cambiaron significativamente en el grupo tratado con Tuina. Los investigadores concluyeron que el Tuina puede mejorar los síntomas asociados al Síndrome de Fatiga Crónica pero los mecanismos subyacentes aun no se conocen.

Fuente: Department of Tuina, Yueyang Hospital of Integrated Chinese and Western Medicine, Shanghai University of Traditional Chinese Medicine
Imagen: © Copyright | Todos los Derechos Reservados | DominaTuFatigaCronica.com
Traducción: Iván Vélez

lunes 17 de octubre de 2011

Ergonomía III: Digitopuntura y automasaje para prevenir el RSI

Como ya sabéis, la digitopuntura es una práctica terapéutica de la Medicina Tradicional China que consiste en aplicar presiones con el dedo en puntos de acupuntura específicos del cuerpo. Presionando los puntos promovemos la circulación, relajamos la tensión muscular y estimulamos la capacidad autocurativa inherente del cuerpo. Puede ayudar a gente que tenga tensión y dolor en los brazos a causa de teclear, escribir o hacer cualquier otro movimiento repetitivo durante un tiempo prolongado.
Instrucciones:
Con el pulgar o el dedo medio en un ángulo de 90º sobre la piel, aplicamos una presión de incremento gradual. Manteniendo la presión 2 o 3 minutos en cada punto tendremos diferentes sensaciones: dolor, irritación, calambre o tensión.

La presión no debe llegar a ser muy dolorosa o desagradable... ¡no intentes hacer un agujero en tu brazo! Debemos alcanzar la sensación pero sin pasarnos.

Podemos combinar la presión con un masaje circular sobre los puntos.

No hace falta usar todos los puntos en una sesión para que el tratamiento sea efectivo. Escoge los puntos donde tengas más tensión si no tienes tiempo para hacer todo el tratamiento.

Prueba con estos puntos:

1. El estanque del pliegue (IG11 – Quchi)
Con el codo flexionado y la palma mirando a tu pecho. El punto se sitúa en la depresión ubicada en el extremo lateral del pliegue cubital




2. Las Tres Distancias (IG10 – Shousanli)
Desde el punto anterior (IG11 – Quchi) traza una línea imaginaria hacía el pulgar. El punto está a 3 dedos de ancho hacía abajo siguiendo esta línea. Presiona la zona para encontrar el punto sensible.



3. El Pantano Externo (P5 – Chize)
Cierra el puño y flexiona el codo ligeramente. El punto está en el pliegue interno del codo, en la parte externa del tendón.










4. La Convergencia del Valle (IG4 – Hegu)
Se localiza en el punto más alto del músculo, entre el dedo pulgar e índice. ATENCIÓN: no presionar este punto durante el embarazo.




5. La Puerta interna (PC6 – Neiguan) y la Puerta Externa (SJ5 – Waiguan)
El punto SJ5 está en la parte externa del brazo, a 3 dedos de distancia del pliegue de la muñeca en medio del cúbito y el rádio (los dos huesos largos que unen el codo y la muñeca). PC6 está exactamente justo en oposición a PC5, en la cara interna del brazo entre los dos tendones. Tienes que presionarlos simultáneamente.

6. La Gran Colina (PC7 – Daling)
EL punto está en la cara palmar del antebrazo, en medio del pliegue de la muñeca.





7. El Estanque del Yang (SJ4 – Yangchi)
El punto está en el centro del pliegue de la muñeca, en la parte dorsal de la mano.





8. El lago del Pliegue (PC3 – Quze)
Cierra el puño y flexiona el codo ligeramente. El punto está en el pliegue interno del codo, en la parte interna del tendón.









Este tratamiento no debes usarlo como sustituto de los tratamientos que te haya prescrito tu médico. Es un protocolo solo preventivo, para mantener la salud y prevenir las enfermedades. Cualquier lesión que aparezca nueva en el brazo o en la muñeca debe ser examinada y diagnosticada por un terapeuta cualificado.
PRECAUCIÓN: No uses la digitopuntura sobre quemaduras, cortes, verrugas, bultos o tumores o cualquier patología neurológica como esclerosis múltiple.

Acupressure to Prevent Repetitive Strain by Cathy Wong. ©2011 About.com. All rights reserved

Ergonomía II: Hábitos saludables en el trabajo

La ergonomía busca la manera de que el puesto de trabajo se adapte al trabajador, en lugar de obligar al trabajador a adaptarse a aquél.
Debemos evaluar nuestra situación personal para poder identificar cualquier punto conflictivo que en potencia pueda producir un riesgo de RSI. En caso de trabajar con un ordenador, para saber si mi espacio de trabajo podría conducir a un RSI habría que hacerse una serie de preguntas muy simples en relación con la posición de los diferentes elementos que lo componen, a saber:



- ¿Está localizado del monitor de ordenador exactamente delante de mí?

- ¿Está la parte superior del marco de mi monitor a la altura de mis ojos?

- ¿Está la pantalla de ordenador a una distancia de entre 45 y 91cms de mis ojos?

- ¿Experimento el brillo que emite el monitor?

- ¿Uso un soporte de documentos cuando copio una página en el ordenador?

- ¿Alcanzo bien o me estiro para utilizar el teclado o ratón?

- ¿Alcanzo bien o me estiro para tener acceso a archivos o al teléfono?

- ¿Tengo bastante superficie de escritorio que me permita reorganizar mi área de trabajo para acomodar otras tareas diferentes?

- ¿Estoy cómodo usando el teclado, con los hombros relajados y los antebrazos situados paralelamente al suelo?

- ¿Tengo mis muñecas en una posición neutra (por ejemplo, ligeramente inclinadas y más bajas que los codos) mientras tecleo o uso el ratón?

- ¿Descanso las muñecas/antebrazos en la esquina de la superficie de trabajo mientras tecleo, escribo o uso el ratón?

- ¿Estoy cómodo en la silla con la curva natural de la espina dorsal apoyada mientras permanezco sentado?

- ¿Descansan mis pies planos en el suelo o sobre un reposapiés mientras estoy sentado?

- ¿La parte trasera de mis piernas tocan el borde del asiento mientras trabajo?

- ¿Es adecuada la iluminación en mi espacio de trabajo?

- ¿Es confortable la temperatura de mi espacio de trabajo?

- ¿Está limpia la superficie de mi espacio de trabajo (incluyendo el teclado y el ratón)?



A la vista de las preguntas, vemos que las áreas clave que mayor atención deben recibir, por orden de prioridad, son: vista; cabeza, cuello y hombros; espalda; antebrazos, muñecas y brazos; piernas y pies; y, por último, el ambiente.

Hasta aquí las respuestas deben ser positivas para asegurar que el riesgo de RSI desaparece. Otras preguntas, que asimismo cabría hacerse, ya inciden en la existencia de alguna patología o síntoma de RSI, como por ejemplo:

- ¿He experimentado alguna vez dolor físico debido a mi ambiente de trabajo?

- ¿He experimentado cualquiera de los problemas siguientes: dolor de cuello, tensión en los hombros, dolores de cabeza, dolor de muñeca, calambres en las manos, dolor de espalda o calambres en las piernas, en los últimos seis meses?

Resumen adaptado del artículo técnico publicado en PW Magazine Nº 17 © 2000-2011 Prevention & Safety World S.L.

Ergonomía I: Las lesiones por repetición, primera causa de absentismo en Europa

El director del Observatorio Europeo de Riesgos de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, Eusebio Rial, ha señalado los trastornos músculo-esqueléticos como la primera causa de absentismo laboral en los países de la Unión Europea.
El daño provocado por un esfuerzo repetitivo (al que a partir de ahora nos referiremos por sus siglas en inglés, RSI - Repetitive Strain Injury) es un término muy amplio que normalmente hace referencia al grupo de lesiones que afectan a músculos, tendones y nervios, principalmente del cuello y las extremidades superiores, por lo que en el ámbito de la prevención de riesgos laborales también son conocidos como desórdenes de los miembros superiores relacionados con el trabajo.


La razón de que reciban un tratamiento especial al resto de los desórdenes músculo-esqueléticos producidos en el trabajo es su mayor frecuencia. No en vano, según un informe del Instituto Biomecánico de Valencia, de los trabajadores con problemas posturales, el 43% se queja de dolores en hombros y espalda, seguido por el 38% que sufre molestias en la vista.

Podemos distinguir dos tipos diferentes de RSI. Por un lado, las afecciones específicas con un diagnóstico concreto, tales como tenosinovitis o dedo de gatillo, tendinitis, síndrome del túnel carpiano, bursitis, codo de tenista, síndrome de Quervain, etc. Por otro lado, las lesiones de carácter difuso, que carecen de un diagnóstico claro pese a la existencia de numerosos síntomas. En ocasiones, este último tipo de RSI es conocido como síndrome de dolor no específico.

Los síntomas más comunes del RSI incluyen dolor, pesadez, hinchazón, entumecimiento, cosquilleo, debilidad y calambres. Desafortunadamente, con el RSI difuso habitualmente no se detectan signos visibles. En cualquier caso, tanto unos como otros suponen un elevado coste para la empresa, que se traduce en horas de trabajo perdidas, aumento de los gastos del seguro médico, menor rendimiento e, incluso la posibilidad de recibir demandas judiciales, afectando a la industria y la economía de un país de manera muy directa.

Un ejemplo de ello lo tenemos en la industria británica, donde aproximadamente 448.000 trabajadores sufrieron de RSI entre los años 2003 y 2004, experimentando un incremento de más de 52.000 afectados con respecto al periodo comprendido entre 2001 y 2002. Estos datos corresponden a un estudio elaborado por el ejecutivo de Sanidad y Seguridad, en colaboración con la Sociedad de Fisioterapia. En el mismo se señala que entre 2003 y 2004 el servicio de salud y los trabajadores sociales distinguieron al colectivo de la construcción como el más afectado por el RSI.

Asimismo, establece que alrededor de 4,7 millones de días de trabajo a tiempo completo se perdieron en el Reino Unido durante dicho periodo, siendo 18,3 la media de días que cada persona afectada tomó para su recuperación. Del mismo modo, se estima que seis trabajadores británicos abandonan sus puestos de trabajo todos los días a causa de una lesión. Por último, el informe establece en más 20 billones de libras anuales el gasto que representa el RSI para la industria británica.

El RSI es causado habitualmente por una combinación de elementos, incluyendo el uso excesivo de las extremidades y las acciones repetitivas, la incomodidad provocada por la ausencia de elementos ergonómicos, el mantenimiento de una postura estática, disponer de poco tiempo para recuperarse, y, por supuesto, el stress. Lo más importante que se debe recordar es que el RSI se puede prevenir y tratar. Para ello, y por la salud y seguridad de cada uno, es absolutamente necesario que los primeros signos de advertencia no sean ignorados.

El daño provocado por un esfuerzo repetitivo no es exclusivo de un sector o actividad determinados. El RSI puede ser experimentado tanto por usuarios de ordenadores como por aquellos que no los emplean en su profesión, aunque son los primeros los que más lo sufren con diferencia, exhibiendo el mayor predominio debido al aumento en el empleo masivo de ordenadores que se ha experimentado en los últimos 20 años. Además, los usuarios de PCs de sobremesa no son los únicos que pueden resultar afectados. Así, según la consultora GfK, los ordenadores portátiles actualmente representan el 42% de todos los equipos vendidos, cuyos usuarios comienzan ya a apreciar los riesgos del RSI. Por actividad, el RSI afecta a trabajadores de una amplia variedad de ocupaciones, incluyendo operadores de ordenador, técnicos de laboratorio, músicos y todos aquellos que desempeñan su labor en la industria de la construcción y en fábricas de cualquier tipo.

Resumen adaptado del artículo técnico publicado en PW Magazine Nº 17 © 2000-2011 Prevention & Safety World S.L.